En los años 30 en el mundo, especialmente en Europa, se podía percibir la llegada de la guerra. Por esta razón Karl, Fritz, Hans y Gus decidieron dejarlo todo y zarpar en un velero hacia las Islas Galápagos. Desde entonces los Angermeyer han explorado estas islas a profundidad, llegando a desarrollar un cariño por las mismas que los llevo a llamar este archipiélago su hogar.